Generalmente las personas que acuden a consulta lo hacen desde un desconocimiento del motivo de su dolor, o bien se hacen una idea pero no tienen forma de desatascar esa situación como para volver a la normalidad.
A veces incluso tienen un diagnóstico médico, pero no son del todo conscientes de lo que significa esta etiqueta y, por miedo a empeorar su condición, se retiran de sus actividades favoritas indefinidamente, sin un plan de acción definido. Esta precaución instintiva es totalmente comprensible, pero puede conducir a la inacción, que tampoco suele ser idónea.
Mismamente el sistema de salud, en algunos casos, nos impone el reposo absoluto o nos lleva a creer que no hay nada que podamos hacer activamente para remediar el problema.
Es entonces cuando puedo intervenir como fisioterapeuta para despejar parte de esta incertidumbre: realizando mi propio diagnóstico, explicando de forma más comprensible para la persona su situación así como la solución a la misma, mi rol en el proceso y, sobre todo, su papel activo en su recuperación.
Me apoyaré en un caso clínico para ilustrar de forma concreta este proceso y las lecciones que considero se pueden extrapolar a la mayoría de casos.
Una persona acudió a mí por unas molestias que le despertaban por la noche a nivel de la mano, con un historial largo de lesiones que podían explicar esa causa, la más destacable una fractura ósea en un hueso de la mano años atrás que no ha llegado a consolidar bien. Los síntomas, sin embargo, se parecen más a los de una compresión nerviosa del túnel carpiano.
Es realmente un caso muy complejo y el diagnóstico médico es que es la artrosis que causa el síntoma. Esta etiqueta no es del todo falsa y en cierta medida es útil, pero simplifica la compleja realidad del organismo humano.
Además, al ser un problema degenerativo, lo que podemos llegar a concluir es que entonces ya todo irá cuesta abajo y que no se va a poder volver a disfrutar de las actividades deportivas nunca más.
Sin embargo, más allá de la artrosis, hay una serie de procesos que pueden llevar a la manifestación del síntoma neurológico o a su atenuación. Procesos en los que sí pudimos intervenir a través de terapia manual, haciendo desaparecer sus molestias nocturnas, mejorando así su calidad de sueño. Esto demuestra que no solo es cuestión de la artrosis, ya que yo no tengo manera de regenerar la articulación con mis manos y en tan poco tiempo.
Desde el principio nuestro objetivo de mínimos fue que pudiera dormir bien, pero, ¿por qué no aspirar a algo más? Para poder modular sus sensaciones durante su práctica deportiva, en la que la muñeca está altamente expuesta a cargas, diseñamos un programa de entrenamiento personalizado, en el que el paciente, convertido en agente, fue desarrollando fuerza y técnicas para poder reducir y hacer progresivamente más tolerable la molestia.
Este sería un ejemplo de programa de ejercicios que puedo confeccionar dependiendo del caso, para que la persona pueda volver al documento siempre que lo necesite para recordar cuál es la pauta que debe realizar.
(Precisar que no se trata del programa aplicado para este caso clínico)


Está siendo un proceso largo con altibajos pero las sensaciones son cada vez más controladas y vemos claramente el impacto de hacer o no el programa. Así, estamos desarrollando poco a poco un empoderamiento, un sentimiento de mayor control sobre su condición e incluso de autonomía respecto a mí, aunque se beneficie de llevar a cabo sesiones de vez en cuando.
Esto se debe a que le he enseñado a tomar apuntes de su rendimiento en sus entrenamientos, lo que le permite ver su rendimiento de forma más clara, y a partir de allí identificar si está progresando, lo que a su vez es gratificante y estimula la adherencia al programa de entrenamiento.
A continuación una tabla de ejercicios en los que vemos su fuerza incrementar con cada entrenamiento realizado.
En este caso ha mejorado especialmente la cantidad de repeticiones que es capaz de realizar y la velocidad a la cual es capaz de ejecutarlas.

He de felicitar a esta persona por su compromiso sin el cual no habríamos logrado nada. Agradecer también la confianza que ha depositado en mí.
Espero que este caso clínico resulte una fuente de inspiración para personas que estén sufriendo molestias físicas y estén desesperanzadas.
Las lecciones que me gustaría que se extraigan de este artículo es que el hecho de acudir a un profesional de la salud capacitado en la programación de ejercicio puede maximizar las posibilidades de rehabilitación.
También destacaría la importancia del conocimiento de lo que nos está ocurriendo, sin el cual lo más probable es que rellenemos el vacío de conocimiento con cualquier tipo de creencia que puede inducir al pesimismo.
Si tu también tienes alguna molestia y te gustaría entenderla mejor y tomar las riendas de tu situación, ¡estaré encantado de acompañarte en el proceso!


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